Caracterización del paradigma conductista
PARADIGMA CONDUCTISTA
Dentro de los paradigmas vigentes de la disciplina, el que se ha mantenido durante años y por ende tiene mayor tradición dentro de la disciplina, es el denominado CONDUCTISTA. Este paradigma es uno de los que más proyecciones de aplicación ha generado en la Psicología de la Educación. Dentro de las dimensiones de la disciplina, que más se ha visto desarrollada por la presencia del paradigma es la técnico-práctica.
El paradigma psicoeducativo conductista, est basado principalmente en la concepción de la hipótesis de extrapolación-traducción que revisamos anteriormente. El paradigma psicoeducativo conductista, es el llamado análisis conductual aplicado a la educación, el cual simplemente es un campo de aplicación que se erige sobre los principios de la investigación básica conductista, obtenidos en escenarios artificiales. Dichos principios simplemente son extraidos y traspolados a las distintas situaciones educativas.
Para caracterizar el paradigma conductista y sus aplicaciones educativas vamos a retomar los cinco componentes que revisamos en el capítulo anterior.
Antecedentes:
El enfoque conductista tuvo sus orígenes en las primeras décadas del presente siglo. Fue J. B. Watson su fundador, quien expuso su programa y concepción a partir de un texto seminal escrito por él en 1913 denominado "La psicología desde el punto de vista conductista". Watson, de formación funcionalista (Escuela de Chicago), supo leer los tiempos de aquellos años al proponer un nuevo planteamientto teórico- metodológico cuyas principales influencias, en boga por aquellos años, fueron: una concepción fixista del darwinismo, el empirismo inglés, la filosofía pragmatista y la concepción positivista de la ciencia (ver Chaplin y Krawicc, 1979; Yaroshevsky, 1979).
Según Watson, la Psicología, para alcanzar un estatuto verdaderamente científico, debía de dejar de ocuparse del estudio de la conciencia (los procesos inobservables) y nombrar a la conducta (los procesos observables) como su objeto de estudio.
Asimismo sería necesario rechazar el uso de métodos subjetivos como la introspección y utilizar en su lugar, métodos objetivos como la observación y la experimentación, utilizados por las ciencias naturales (ver Rubinstein, 1974).
El conductismo, desde sus inicios, aparentemente rompía radicalmente con muchos de los esquemas de la Psicología precedente, aunque a decir verdad existían importantes antececedentes dentro de la Psicología (i.e., Pavlov y Thorndike, entre otros) los cuales fueron tomados por los conductistas como base sólida para su trabajo teórico- metodológico.
El planteamiento watsoniano tuvo un buen acogimiento en los círculos y logró un éxito casi inmediato, sobre todo en los años veinte. Diez años después del manifiesto conductista de 1913, el conductismo de Watson rápidamente se diversificó, contándose por esos años de un grupo numeroso de escuelas disímiles entre sí (v. Pozo, 1989; Rubinstein, 1974). Algunos años después se desarrolló en pleno el movimiento neoconductista, con cuatro derivaciones que disputaban la supremacía académica. Estos cuatro nuevos planteamientos fueron: el conductismo asociacionalista de E. Guthrie, el conductismo metodológico de C. L. Hull, el conductismo intencional de E. L. Tolman y finalmente el conductismo operante de B. F. Skinner.
Con el paso de las décadas, especialmente durante los años cuarenta hasta los sesenta, el conductismo skinneriano se desarrolló y protagonizó la escena académica al grado de constituirse como la corriente hegemónica dentro de la disciplina psicológica.
La propuesta skinneriana, también llamada Análisis Experimental de la Conducta (AEC), se ha caracterizado por hacer una feroz defensa de los aspectos más radicales de la corriente conductista (el antimentalismo y el ambientalismo extremo). Según el autor norteamericano, la conducta de los organismos es explicada a través de las contingencias ambientales, negándose toda posibilidad causal-explicativa a los procesos internos de naturaleza mental.
A partir de los sesenta, el paradigma conductista comenzó a acumular una serie de anomalías, difícilmente explicables desde la óptica ortodoxa y la corriente dejo de tener la fortaleza como tradición de investigación, que hasta entonces ostentaba. Pero el conductismo, al parecer no ha finiquitado su presencia en la Psicología, bajo la inspiración de los escritos del tenaz Skinner. Actualmente, así como siguen existiendo conductistas operantes, igualmente han comenzado a aparecer desde hace varios años, variantes híbridas dentro del conductismo que reflejan las influencias de otros paradigmas como son el enfoque cognitivo conductual (v. Mahoney, Zimmerman), las teorías del aprendizaje social (Bandura), los estudios sobre cognición animal (Rescorla), etc. (v. Pozo, 1989).
Hay que reconocer que la obra de Skinner es sin duda uno de los grandes hechos históricos de la Psicología de ese siglo. Al grado tal que cuando se habla de conductismo, se piensa enseguida en la fígura del psicólogo norteamericano. El conductismo skinneriano, es el conductismo por antonomasia. Una variante del AEC lo constituye el Análisis Conductual Aplicado (ACA), que se refiere a las aplicaciones de las leyes y principios encontrados en la investigación básica con organismos infrahumanos a escenarios reales (Baer, Woolf y Risley, 1974). Dentro de ellos, el campo de la educación ha sido uno de los preferidos por los conductistas, donde sin lugar a dudas se han realizado un sinnúmero de trabajos de intervención. Por tal motivo en la presente exposición, nos centraremos en las aplicaciones del AEC (el ACA) al campo y dimensiones de la educación.
Problemática.
La problemática de la aproximación conductuales es inequívoca: el estudio descriptivo de la conducta. Dicha problemática ha interesado a todos los conductistas, en todas sus variantes y en particular al esquema skinneriano. El espacio de problemas en que ellos ubican todo su trabajo de investigación y análisis es el estudio de la conducta y sus determinantes, los cuales para ellos son de tipo externo-ambiental.
Al estudiar a la conducta de los organismos, debemos asegurarnos de definirlas en términos observables, medibles y cuantificables. Los procesos inobservables, por tanto, salen fuera de la problemática de investigación y análisis de los conductistas.
El estudio de la conducta ha de realizarse por métodos experimentales y los fines del trabajo "teórico" (en esta perspectiva existe una actitud profundamente antiteórica) y de investigación, son el descubrir los principios y leyes por los cuales el medio ambiente controla el comportamiento de los organismos (Reynolds, 1977).
Por tanto, los objetivos del conductismo operante son la investigación y análisis de las relaciones y principios entre los eventos ambientales (estímulos, E) y las conductas de los organismos (respuestas, R) (esquema E-R), para que una vez identificadas estas leyes, se logren objetivamente la descripción, predicción y control de los comportamientos.
Fundamentos epistemológicos.
El conductismo se inserta en la tradición filosófica del empirismo. De acuerdo con esta postura, el conocimiento es una copia de la realidad, el cual es simplemente acumulado por simples mecanismos asociativos.
Enmarcándonos en el clásico problema epistemológico del sujeto y el objeto de conocimiento, el sujeto cognoscente del empirismo es un ente pasivo, una "tabula rasa", un "libro en blanco", donde se imprimen las anotaciones deterministas del objeto. Recordemos que según los empiristas, el conocimieno está compuesto de las sensaciones (materia prima de las impresiones del objeto), las ideas (copia directa de las sensaciones) y de las asociaciones entre ellas .De cualquier manera el origen del conocimiento, está en las sensaciones e impresiones que son meras copias o reflejos de la realidad, por lo cual se descarta la posibilidad de que cualquier reducto racionalista tenga una participación activa en la determinación de las conductas del sujeto.
De la corriente empirista, el conductismo ha heredado tres de sus características definitorias: el ambientalismo, el asociacionismo y el anticonstructivismo.
El conductismo es profundamente ambientalista en tanto se considera que es el medio ambiente (físico predominane, aunque también el social) quien determina las formas en que se comportan los organismos. El aprendizaje de los organismos est a expensas de los arreglos ambientales (vg. las contingencias y relaciones entre estímulos antecedentes y/o consecuentes, con las conductas de los organismos), y en ese sentido en un momento determinado, pueden arreglarse las condiciones externas para que el sujeto o aprendiz de conocimientos modifique sus conductas en un sentido determinado. En consecuencia, la concepción ambientalista extrema, supone al mismo tiempo, la noción de un sujeto cognoscente o aprendiz pasivo, receptor de las influencias externas.
De acuerdo con Pozo (1989), los conductistas han usado en diferente forma, según las perspectivas que adopten, las leyes asociativas (contraste, contigüedad, temporalidad y causalidad) que propuso Hume en el siglo XVIII, para dar cuenta de la incorporación de los conocimientos y el aprendizaje. Por tanto un rasgo común en sus concepciones, es el marcado asociacionismo en su descripción y explicación sobre la forma en que aprenden los organismos de cualquier nivel filogenético (universalidad filogenética).
Otra característica esencial como hemos mencionado, lo constituye su visión netamente anticonstructivista, dado que para los conductistas los procesos de desarrollo no son explicados por cambios debidos a estructuraciones internas en los sujetos, ni algún proceso o serie de procesos mentales. Los conocimientos del sujeto son meras acumulaciones de relaciones o asociaciones (los diferentes tipos de asociaciones antes mencionadas) entre estímulos y respuestas, sin alguna organización estructural. Por tanto, no existen cambios cualitativos entre un estado inferior de conocimientos y otro superior, sino por lo contrario simples modificaciones cuantitativas.
Supuestos teóricos.
El conductismo (en particular el skinneriano) es principalmente antiteórico, coherente con la epistemilogía empirista que le subyace.
No obstante se reconoce que los conductistas usan el modelo E-R (estímulo-respuesta) como esquema fundamental para sus descripciones y explicaciones de las conductas de los organismos.
Según los conductistas todas las conductas, por más complejas que estas sean, pueden ser analizadas en sus partes más elementales, es decir, a través de estímulos y respuestas. Según los conductistas, todos los estímulos o respuestas son equivalentes, es decir, cualquier clase de estímulos puede ser asociado con la misma facilidad a cualquier otra clase de estímulos o respuestas (equipotencialidad, v. Pozo, 1989).
En el esquema del condicionamiento operante (Fig. 1), las conductas que más interesan son las llamadas operantes o instrumentales, las cuales no son evocadas en forma autómatica por los estímulos antecedentes sino que tienen la facultad de ocurrir en forma deliberada Los estímulos antecedentes a las conductas operantes son denominados estímulos discriminativos (ED), mientras que los estímulos consecuentes a dichas conductas son denominados estímulos reforzadores (ER), de manera especial, a los conductistas skinnerianos les interesa el estudio detallado de las contingencias de reforzamiento, esto es, la ocasión donde se da la respuesta (ED), la ocurrencia de las conductas operantes y sus relaciones funcionales con los estímulos consecuentes o reforzadores (ER).
E. antecedente Conducta E. consecuente
(E. discriminativo) (E. reforzador)
Continuo temporal
Fig. 1. Modelo del condicionamiento operante (contingencias de reforzamiento).
Del estudio detallado de las relaciones funcionales entre los eventos ambientales y conductuales, los conductistas han derivado una serie de principios los cuales han sido demostrados experimentalmente con sujetos infrahumanos y humanos (Reynolds, 1977). A continuación vamos a exponer brevemente algunos de los que consideramos más significativos.
ü Principio de reforzamiento.
Según este principio, una conducta incrementa su frecuencia de ocurrencia si est influenciada por las consecuencias positivas que produce. Si la aparición de un estímulo consecuente fortalece la ocurrencia de una respuesta, le denominamos reforzador. Los reforzadores puede ser de dos tipos: positivos (ER+) o negativos (ER-), empero ambos tienen la facultad de incrementar la ocurrencia de las conductas que anteceden. En el reforzamiento positivo, el ER+ es generalmente "placentero" (vgr. un halago, buenas calificaciones, dinero, etc.) y produce una alta probabilidad de que la conducta vuelva a ocurrir. Mientras que en el reforzamiento negativo, el ER- es algo adversivo o "desagradable", pero la conducta se incremente ante su presencia, porque lo suprime (vgr. cerrar la ventana para evitar la entrada de corrientes de aire frío a una habitación).
Otro procedimiento que tiene que ver con el no reforzamiento, es la denominada extinción, que consiste en dejar de presentar el estímulo reforzante positivo, lo cual producir que la conducta disminuya en su ocurrencia. Finalmente, un principio parcialmente asociado al anterior, en tanto igualmente produce que la conducta disminuya en su frecuencia de ocurrir es el castigo, el cual consiste en la presencia de un estímulo aversivo posterior a una conducta (vgr. al enviar a un niño a la dirección -estímulo aversivo-, por violar las normas del salón de clases, puede hacer que éste en futuras ocasiones decremente su conducta de mal comportamiento).
ü Principio de Control de Estímulos.
Reynolds (op. cit.) "cada reforzamiento, además de incrementar la ocurrencia de una conducta operante a la cual sigue, también contribuye a que esa operante esté bajo el control de estímulos que están presentes cuando la operante es "reforzada" (p.47). Por tanto, estos estímulos llamados discriminativos (ED), pueden alcanzar el papel de controlar la conducta toda vez que se cumplan las condiciones antes mencionadas. De hecho lo que el sujeto, hace cuando se deja guiar por un ED para emitir sus conductas es discriminar a dicho estímulo de entre otros similares y diferentes. Un ejemplo de estímulo sería, cuando se utilizan ciertos señalamientos (vgr. tocar la campana, anotar algo en el pizarrón, etc.) y no otros por parte del maestro, para que los alumnos realicen ciertas conductas como jugar, estudiar, etc.
ü Principio de los Programas de Reforzamiento.
Un programa de reforzamiento puede definirse como el arreglo determinado en que son proporcionados los estímulos reforzadores a las conductas de los organismos. Cuando se refuerzan todas las conductas operantes emitidas por un sujeto, se dice que está en operación un programa de reforzamiento contínuo; pero en cambio cuando se refuerzan algunas y no otras de las respuestas, según criterios de tiempo o en número de respuestas, entonces decimos que estamos aplicando un programa de reforzamiento intermitente.
Según estos criterios, los programas de reforzamiento intermitente pueden ser divididos en dos tipos: los programas de intervalo y los programas de razón. Los programas de intervalo que a su vez pueden ser fijos (IF) o variados (IV), especifican condiciones de tiempo para administrar los estímulos reforzadores (vgr. un programa IF '5', quiere decir que la primera ocurrencia de la respuesta de nuestro interés, que acontezca después de un período de cinco minutos, deber ser reforzada y no antes ni después). En los programas de razón, que igualmente pueden ser fijos (RF) o variables (RV), se señala que las conductas serán reforzadas, toda vez que hayan ocurrido un determinado número de estas (vgr. un programa de RV 8, se reforzar en el orden siguiente: la octava, la sexta, o la décima respuesta -en promedio ocho, del sujeto y no antes ni después). Los programas de intervalo y de razón, en sus dos modalidades cada uno, tienen efectos diferenciales en la tasa de ocurrencia de las respuestas (los programas de RV y de IV son los que producen un número mayor de respuestas por unidad de tiempo).
De estos programas de reforzamiento intermitente básicos, pueden hacerse múltiples arreglos y sofisticaciones (V. Reynolds, op. cit.).
ü Principio de complejidad acumulativa.
Según este principio, todas las conductas complejas son producto del encadenamiento acumulativo de cadenas de respuestas. Las conductas complejas, como leer, escribir, hablar, etc. se supone por tanto que subyace del mismo proceso de aprendizaje de encadenamiento de respuestas.
De estos principios conductuales y otros que nos resulta difícil exponer aquí por razones de espacio, se han derivado una multiplicidad de procedimientos y técnicas conductuales las cuales han sido utilizadas extensivamente, para enseñar (vgr. moldeamiento, encadenamiento), mantener (programas de reforzamiento intermitente), controlar (control de estímulos, guía física, igualación a la muestra) y decrementar conductas (extinción, reforzamientos de conductas alternativas, tiempo fuera, etc.) (v. Sulzer y Mayer, 1983).
Prescripciones metodológicas.
De acuerdo con la postura conductista, el método científico por excelencia es el método experimental. En la aplicación de dicho método, se pretende nulificar la participación subjetiva (cognoscitiva, reflexiva) del experimentador al máximo, con el fin deseado de lograr objetividad en los datos (2). La metodología conductista tiene fuertes connotaciones empiristas, en tanto que pretende obtener una copia exacta de la realidad, sin dar opción a la participación cognoscitiva del experimentador (no formulación de hipótesis, etc.). Esto es, mientras más alejado se encuentre el experimentador de lo que pretende conocer más fiel y objetivo ser su conocimiento sobre éste. Al mismo tiempo, debe mencionarse que las técnicas y estrategias en el diseño de investigación están matizadas por una concepción inductivista, valorándose en forma exacervada la obtención de los datos (realizados siempre, exenta de altas leyes y principios de naturaleza descriptivo-empírica.
Otra característica de la metodología de este paradigma, es el estudio y el análisis atomista de la realidad. Generalmente al ser estudiada la realidad, se le fragmenta en unidades de análisis lineales entre estímulos (variables independientes manipuladas) y respuestas (variables dependientes observables). Luego la complejidad de lo real, es explicada a través de los resultados del análisi de estos elementos (reduccionismo).
Proyecciones de aplicación al campo educativo.
Como ya señalamos anteriormente, la aproximación del AEC, tiene una variante asociada a las aplicaciones a los distintos escenarios y contextos clínicos, sociales, educativos, del trabajo, etc. Este es el denominado Análisis Conductual Aplicado (ACA), que se concibe como la mera aplicación de los principios descubiertos mediante la investigación básica en los laboratorios u otros escenarios artificiales. Por tanto, debemos considerar que el Análisis Conductual Aplicado a la educación, entendido de esta manera (v. Baer, Woolf y Risley, 1974; Bijou, 1978), queda inserto dentro de los límites de la llamada hipótesis de extrapolación-traducción, a que nos hemos referido anteriormente, con todas las consecuencias que esto implica (vgr. el psicologismo).
Se reconoce que el conductismo aplicado a la educación, ha conformado una fuerte tradición dentro de la Psicología Educacional, iniciado por los primeros escritos de Skinner al respecto (Skinner, 1954 cit por Cruz, 1986; v. Skinner, 1970), y alcanzando su auge desde finales de la década de los cincuenta hasta principios de los años sesenta (v. Bijou, 1978; Snelbecker, 1974).
A continuación haremos alusión a algunos de los aspectos nodales de este paradigma psicoeducativo, para lo cual analizaremos desde la perspectiva de este enfoque (el más típicamente skinneriano), los conceptos sustanciales del proceso instruccional y de los agentes que intervienen en él, por último, hablaremos sobre las principales aportaciones tecnológicas que han emanado desde su seno, al campo de la educación.
(a) Concepción de la enseñanza.
De acuerdo con el enfoque que estamos revisando, el proceso instruccional consiste básicamente en el arreglo adecuado de las contingencias de reforzamiento, con el fin de promover en forma eficiente el aprendizaje del alumno (v. Bijou, 1978). Cualquier conducta académica puede ser enseñada oportunamente si se tiene una programación instruccional eficaz basado en el análisis detallado de las respuestas de los alumnos y en el cómo serán reforzadas. El propio Skinner en el texto de la "Tecnología de la enseñanza" (1970) lo dice explícitamente: "la enseñanza es simplemente la disposición de las contigencias de refuerzo" (p 20).
Otra característica propia de este enfoque, es el supuesto de que la enseñanza consiste en proporcionar contenidos o información, es decir, depositar información (con excesivo y pormenorizado arreglo instruccional) sobre el alumno, la cual tendrá que ser adquirida por él. El programador-profesor, estructura los cursos y hace los arreglos contingenciales de reforzamiento mencionados, está interesado en perfeccionar la forma más adecuada de enseñar conocimientos y habilidades (contenidos) que el alumno se supone habrá de aprender. Otra vez el propio Skinner (1970) lo señala del siguiente modo: "Enseñar es expender conocimientos; quien es enseñado aprende más de prisa que aquel a quien no se le enseña" (p. 20).
Finalmente hay que señalar que para los conductistas, a pesar de que en ciertos programas de aplicación transgredieron esto que vamos a decir, refieren que la enseñanza debe estar basada en consecuencias positivas (reforzamiento positivo) y no en procedimientos de control aversivo (como el castigo y otros).
(b) Metas y objetivos de la educación.
Los conductistas sostienen que la educación es uno de los recursos que emplea la sociedad para controlar la conducta humana. La escuela como tal tiene dos funciones esenciales: transmitir los valores y patrones culturales e innovar los mismos (Carlos, Hernández y García, 1991). Según Skinner (1970); en las instituciones escolares actuales, se atiende a la primera de esas funciones, por ende es necesario hacer de los alumnos personas creativas y respetar su propia individualidad. Según este autor, la tecnología de la enseñanza, inspirada en este enfoque, puede contribuir fructíferamente a estos fines.
No obstante para lograr lo anterior, las metas y los objetivos no deben ser enunciados en forma vaga y deben ser traducidos o reducidos a formas más operables para alcanzarlos.
Los criterios para elaborar los objetivos conductuales son tres:
1.- Mencionar la conducta observable que se pretende que logre el alumno.
2.- Señalar los criterios de ejecución de las mismas y.
3.- Mencionar las condiciones en que debe ser realizada la conducta de interés.
La enunciación conductual de los objetivos tiene varias ventajas: permite claridad al docente y al alumno sobre las actividades de enseñanza y de aprendizaje respectivamente, dan lugar a una planificación y diseño instruccional adecuados, permiten obviar las formas de evaluación. En este sentido, se dice que los objetivos son elementos esenciales de todo proceso instruccional.
Los objetivos generales de un plan de estudios, programa o curso (las conductas finales que se desean alcanzar) pueden descomponerse o describirse en objetivos de naturaleza más específica (intermedios y específicos), de esta manera resulta mucho más fácil para el docente conducir a los alumnos a lo largo del curso. Debe existir congruencia entre ellos, estableciendo una relación de parte-todo acumulativa (el todo es la suma de las partes). La idea de formular los programas de un curso de este modo, est basado en el principio, que ya enunciamos, de cualquier conducta compleja puede ser descompuesta en las partes que la conforman. Enseñando las conductas componentes, se puede ir procediendo paulatinamente, hasta el logro de una conducta final compleja.
(c) Concepción del alumno.
A pesar de enfatizar que el sujeto de la instrucción que los conductistas conciben y desean promover es un alumno activo, de acuerdo con el concepto de instrucción que ellos aceptan entender, resulta obvio que el nivel de actividad del sujeto se ve fuertemente restringida por los arreglos contingenciales del profesor-programador, que se establecen incluso antes de la situación instruccional. La participación del alumno, por tanto está condicionada por las características prefijadas del programa por donde tiene que transitar para aprender.
El alumno es visto entonces, como un sujeto cuyo desempeño y aprendizaje escolar pueden ser arreglados o rearreglados desde el exterior (la situación instruccional, los métodos, los contenidos, etc.), siempre y cuando se realicen los ajustes ambientales y curriculares necesarios. Basta entonces con programar adecuadamente los insumos educativos, para que el aprendizaje de conductas académicas deseables sea logrado.
Durante cierto tiempo y de manera particular en la gran mayoría de las intervenciones realizadas por los conductistas en las aulas escolares, se habían orientado a fomentar en los alumnos la docilidad, el respeto a la disciplina impuesta y por ende la pasividad (Winett y Winkler, 1972). Implícitamente se privilegiaba la concepción de un alumno "bien portado" en los salones escolares, que simplemente adquiría hábitos socialmente aceptables, los cuales en la mayoría de las veces no estaban precisamente asociados con las verdaderas conductas académicas. Posteriormente, en fechas más recientes, el mismo enfoque fue autocrítico y reorientó sus prácticas, procedimientos y programas dando mayor apertura al desarrollo de intervenciones que fomentasen comportamientos verdaderamente académicos como el estudio, la creatividad, etc.
(d) Concepción del maestro.
En este enfoque el trabajo del maestro consiste en desarrollar una adecuada serie de arreglos contingenciales de reforzamiento para enseñar. Keller (1978) ha señalado que en esta aproximación, el maestro debe verse como un "ingeniero educacional y un administrador de contingencias" (p. 672). Un maestro eficaz debe de ser capaz de manejar hábilmente los recursos tecnológicos conductuales de este enfoque (principios, procedimientos, programas conductuales), para lograr con éxito niveles de eficiencia en su enseñanza y sobre todo en el aprendizaje de sus alumnos. Dentro de los principios deber manejar especialmente los referidos al reforzamiento positivo y evitar en la medida de lo posible los basados en el castigo (Skinner, 1970).
(e) Concepto de aprendizaje.
El tópico del aprendizaje ha sido una de las categorías más investigadas por los conductistas. De hecho para ellos, gran parte de la conducta de los seres humanos es aprendida, como producto de las contingencias ambientales. El aprendizaje es entendido de manera descriptiva como un "cambio estable en la conducta" o como diría el propio Skinner (1976) "un cambio en la probabilidad de la respuesta" (p. 22). De donde se sigue, que si es de nuestro interés lograr que un alumno adquiera o incremente (aprenda) un repertorio conductual, es necesario uilizar los principios y/o procedimientos, dentro de los cuales el más importante es el reforzamiento.
De acuerdo con el punto de vista conductista, cualquier conducta puede ser aprendida, ya que considera la influencia del nivel de desarrollo psicológico y de las diferencias individuales es mínima (v. Pozo, 1989). Lo verdaderamente necesario y casi siempre suficiente, es identificar adecuadamente los determinantes de las conductas que se desean enseñar, el uso eficaz de técnicas o procedimienos conductuales y la programación de situaciones que conduzcan al objetivo final (la conducta terminal).
(f) Metodología de la Enseñanza.
La propuesta prototípica del enfoque conductista, para la instrucción, es la denominada enseñanza programada. Esta es la alternativa que propuso Skinner (1970) para convertir la enseñanza, hasta entonces vista como un arte, en una técnica sistemática.
La enseñanza programada según Cruz (1986), es el intento de lograr en el aula escolar los mismos resultados del control conductual alcanzado en los laboratorios, usando los principios conductuales.
La enseñanza programada es una técnica instruccional que tiene las siguientes caracterísicas, reportadas por Cruz (op. cit., p. 21):
a) Definición explícita de los objetivos del programa.
b) Presentación secuenciada de la información según la lógica de dificultad creciente, asociada al principio de complejidad acumulativa.
c) Participación del estudiante.
d) Reforzamiento inmediato de la información.
e) Individualización (avance de cada estudiante a su propio ritmo).
f) Registro de resultados y evaluación contínua.
La enseñanza programada se ha asociado comúnmente con las máquinas de enseñanza (y más recientemente con las computadoras y el CAI -en español, IAC (Instrucción asistida por computadora)-, al grado tal de considerarse que la primera no puede realizarse sin las segundas. Tal confusión se debe en parte al propio Skinner, pero no es correcta, dado que la enseñanza programada puede ocurrir sin el empleo de cualquier tipo de máquina.
El elemento básico de la enseñanza programada lo constituye el programa, el cual puede definirse como una serie de segmentos que presentan información en forma creciente. Dicho programa ser propuesto, toda vez sean analizados con detalle los objetivos finales y se establezcan las conductas que finalmente llevarán los alumnos al logro de los objetivos. Para la construcción de un programa, son necesarios tres pasos (v. Cruz, op. cit., p. 35):
1.- Determinación de los objetivos del programa y análisis de las variables previas al mismo.
2.- Redacción del programa.
3.- Rectificación y validación del programa.
Recientemente Skinner (1984, cit. por Woolfolk, 1990) dió algunos lineamientos que resumen lo que hemos dicho, para mejorar la enseñanza:
1.- Ser claro acerca de aquello que se va a enseñar.
2.- Asegurarse de enseñar en primer lugar lo que se considere necesario para el aprendizaje de cosas más complejas.
3.- Permitir que los estudiantes avancen a su propio ritmo.
4.- Programar los temas.
(g) Concepto de evaluación.
Cuando el alumno va progresando en el programa una condición importante, según los conductistas, es que lo haga sin cometer errores (aunque no siempre suele ser así, pero es ideal de la misma enseñanza programada). Antes de ser sometido al programa, durante el avance final del mismo, el alumno es evaluado para comprobar sus conocimientos previos, su progreso y dominio final de los conocimientos y habilidades enseñados. Los instrumentos de evaluación se deben elaborar con base en los objetivos que fueron enunciados previamente (tomando en cuenta la conducta observable, criterios y condiciones de ocurrencia de la misma). A dichos instrumentos, formado por un conjunto de reactivos asociados estrechamente con los objetivos específicos, se les conoce como pruebas objetivas dado que se considera que aportan información suficiente para evaluar objetivamente el desempeño de los alumnos, sin necesidad de recurrir a juicios subjetivos del examinador. Otra característica importante es que las evaluaciones no deben ser referidas a normas como lo hacen las pruebas psicométricas sino a criterios, porque le importa medir el grado de la ejecución de los conocimientos y habilidades en términos de niveles absolutos de destreza (Carlos, Hernández y García, 1991).
La aproximación conductual ha tenido varias áreas de aplicación en el campo de la educación:
1.- La enseñanza programada. Durante principios de los sesenta, se desarrolló una gran cantidad de experiencias y aplicaciones de programas de enseñanza desarrollados bajo esta aproximación (v. Cruz, 1986). Como se ha dicho, en un inicio las protagonistas fueron las máquinas de enseñanza y posteriormente los textos programados en forma lineal, ramificada y matética, también dio lugar a los conocidos modelos de sistematización de la enseñanza (v. Anderson y Faus, 1975; Gago, 1978).
2.- Los programas CAI/IAC. Como descendiente directo de la enseñanza programada, surge uno de los entornos propuestos en el campo de la informática educativa impulsado principalmente por P. Suppes (v. Solomon, 1987). Los programas de Instrucción Asistida por Computadoras (CAI/IAC), constituyen software y courseware educativo con los mismos rasgos que la enseñanza programada (situaciones instruccionales demasiado estructuradas y que dejan poca participación significativa al alumno), pero con las ventajas de la mayor interactividad que proporciona la computadora (no el entorno CAI/IAC). Esta aplicación, aunque ha sido muy criticada recientemente, constituye uno de los principales prototipos de software educativo que se han utilizado desde hace más de 20 años, en los usos de los ordenadores a la educación.
3.- La técnicas y procedimientos de modificación de conducta en la educación formal y especial. Existe una gran cantidad de literatura (v. Bijou y Rayek, 1977; Galindo, Bernal, Hinojosa, Galguera y Taracena, 1980; Sulzer y Mayer, 1983), sobre las distintas aplicaciones normales y atípicas en todo los niveles y modalidades educativas.
4.- Dentro de las propuestas educativas a nivel de educación media superior y superior, una de las aplicaciones más significativas, sobre todo en los años sesenta en Norteamérica y en los setenta en América Latina es el denominado Plan Keller o Sistema de Instrucción Personalizada (SIP) (Keller, 1978, v. Bijou y Rayek, 1977).
Resumen
Dentro de los paradigmas psicoeducativos, el conductista es uno de los que cuenta con mayor tradición dentro de la disciplina. El paradigna es regulado básicamente por la hipótesis de extrapolación-traducción, retomando los principios y leyes empíricas de la investigación básica del análisis experimental de la conducta.
La problemática del paradigma es el estudio y descripción de los procesos conductuales observables. Su epistemología es de tipo empirista-positivista. Las explicaciones teóricas del conductismo están reducidas al esquema E-R, dando especial énfasis a las contingencias ambientales externas para la determinación de las conductas del sujeto. La metodología a través de la cual han desarrollado sus principios conductuales estan fundamentadas en el uso de la metodología experimental (y sus variantes).
Los conductistas conciben a la enseñanza como un arreglo simple de las contingencias de reforzamiento y consideran que siendo eficientes en el arreglo, se puede enseñar cualquier tipo de conducta. El alumno es visto como ser pasivo aislado, cuya participación se encuentra fuertemente restringida por programas altamente estructurados y controles ambientales- escolares sofisticados. El maestro a su vez se concibe como un ingeniero conductual que realiza arreglos contingenciales para incrementar conductas deseables y decrementar las indeseables. Una de las aportaciones del paradigma a la educación es la enseñanza programada por computadora, basada en el arreglo sistemático del entorno (libro, curso programa por computadora, ambas, etc.), el cual se apoya en la aplicación de los principios conductuales para lograr la conducta deseada. Finalmente la evaluación psicoeducativa que realizan los conductistas, se basa en el uso de instrumentos para medir objetivamente las conductas (pruebas pedagógicas).
Notas
1)- Es necesario distinguir, según los conductistas skinnerianos, entre el llamado condicionamiento operante que ellos profesan y el llamado condicionamiento pavloviano. El condicionamiento clásico fue trabajado extensivamente por el gran fisiólogo ruso Iván Pavlov y consiste básicamente en el apareamiento de estímulos incondicionados (EI, producen respuestas reflejas, automáticas) y condicionados (EC, adquieren un cierto poder evocador de las respuestas reflejas, por la asociación frecuente con los primeros), para producir respuestas incondicionadas (RI, reflejas, fisiológicas) y condicionadas (RC, aprendidas, similares a las RI) respectivamente. Por tanto, en el acondicionamiento clásico lo que se aprende son respuestas condicionadas gracias a las relaciones temporales entre estímulos que le anteceden.
En el condicionamiento operante, las relaciones que interesan son entre las respuestas operantes y los estímulos consecuentes que éstas producen, así como la forma en que estos estímulos consecuentes pueden adquirir el poder de controlar la conducta (v. texto).
2)- Las investigaciones conductistas adoptan una postura fisicalista, basada en los criterios del operacionalismo (los conceptos son definidos según los pasos o procedimientos para medirlos objetivamene según criterios observables, medibles y cuantificables, quedando escasa posibilidad para la elaboración de juicios subjetivos de cualquier tipo.
Referencias.
Anderson, R.C. y Faust, G.W. (1975) Psicología educativa. México: Trillas.
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Comentarios sobre Caracterización del paradigma conductista
Bibliografía: Paradigmas en psicología de la educación. Gerardo Hernández Rojas
gracias miguel, me parece super bueno tu aporte y me sirviò mucho para una tarea de psicologìa educacional
karin
Miguel Angel muy completo tu trabajo "Caracterización del modelo Conductista" lo considero como referente para mi ensayo "La caracterización de mi práctica educativa" 3er. semestre de la Maestría en Educación con Intervención en la Práctica Educativa. Sede Degollado,Jal. Gracias.
Arturo muchas gracias por las palabras, espero la sociabilizaciòn de tu ensayo me gustaria leerlo y me alegro que te ayude un abrazo de condor...
Arturo muchas gracias por las palabras, espero la sociabilizaciòn de tu ensayo me gustaria leerlo y me alegro que te ayude un abrazo de condor...
Adril se agradece igual el comentario jamas dije , que le escribi yo... pero quiero entenderte este es un libro presentado por IPLAC en una Maestria de Educacion de la cual no fui parte de ella porque ya tenia el estudio realizado, por otra parte te señalo de que cada libro, articulo cientifico, aqui en este blog tiene una sola intencion la de ayudar , como sostengo socializar solo eso, pero si eres acusioso y un tilin curioso te daras cuenta de que existe tambien en este blog , investigaciones elaboradas y hechas por mi que soy el autor, entre otras cosas màs...Espero que sigas compartiendo tambien asi como yo algo que pueda motivar la investigaciòn el analisis y la reflexion quedo muy agradecido por ello.
Pd. Si te darias cuenta este trabajo de los diferentes paradigmas debes tenerlo en la biblioteca, la idea es que lo compartas Adrii y no te quedes con el conocimiento porq de nada te valera ...UN ABRAZO...
Miguel Angel Valdivia Pinto Dr.
Exelente planteamiento Miguel, me ha sido de gran ayuda la forma de la exposición es exquisita y sobretodo clara en el contenido.
Felicitaciones.
Gracias por tu tiempo y dedicación a este espacio.
Gentes como tú son impecindibles.
Efectivamente es unteresante lo escrito, les comparto la fuente:
Hernández, G. (2010), Paradigmas en psicoligía de la educación, México: Paidós (cap. 4)
es muy buen trabajo felicito a la persona que dedico su tirmpo para hacerlo
a mi me ayudo mucho.
es muy buen trabajo felicito a la persona que dedico su tirmpo para hacerlo
a mi me ayudo mucho.
la investigaciòn que nos proporciona es bastante completa es diluida, entendible para tomar
referencias de diferentes autores felecidades por su investigacion muy completa.
cuales son las corrientes conductistas dentro de la educacion en mexico? y cuales son las corrientes constructivistas dentro de la educacion en mexico?
SOLAMENTE UNA RECOMENDACIÓN
SI BIEN ES CIERTO QUE NO MENCIONAS QUE LO ENCRIBES TU, TAMPOCO
MENCIONAS QUIEN SI LO ESCRIBIO O LA FUENTE LEGITIMA.
PRESUPONE PARA MUCHOS QUE LO ESCRIBISTE TU Y ESO SE LLAMA
PLAGIO. SIEMPRE ES IMPORTANTE CITAR AL AUTOR O AUTORES DE LOS
ARTICULOS QUE SE RE-ESCRIBEN.
UN SALUDO
Fuente del texto: Paradigmas en psicologia de la educación
Gerardo Hernández Rojas
Edit Paidós
HOLA, EXCELENTE MATERIAL FELICIDADES Y GRACIAS POR FACILITARNOSLO.